El robo de las 7 maravillas
Año 994
¡Se acercaba el día de los Estados Unidos! La nación había invitado a toda América a una
gran fiesta por la noche antes del 4 de julio. Todo Canadá, Perú y Brasil estuvieron ahí. Por
desgracia, en la madrugada, lanzaron tantos fuegos artificiales que generaron una luz en el
espacio tan grande como el Big Bang. Aquello llenó de rabia a los alienígenas, ya que
detestaban la luz más que nada en las 7 galaxias, por lo que enviaron a las mentes de
todos los humanos un mensaje diciendo: “Nos vengaremos por su burla humanos!” Todos
creían que estaban alucinando por el efecto del exceso de alcohol, pero no tenían ni idea en
qué lío se habían metido.
Año 1000
Las pocas personas que sí creyeron en el mensaje de los aliens ya se habían olvidado de
él, pues habían pasado 6 años y no ocurría nada. Pero en este 4 de julio, hubo una gran
lluvia de meteoros. Al principio, todos la admiraban, pero a los pocos minutos, ¡los
meteoritos empezaron a caer sobre los edificios! Todas las personas se alarmaron y
empezaron a correr por todas partes. La lluvia duró una hora, un tiempo sobrenatural.
Enseguida, el ejército de U.S.A. revisó cuánto daño habían causado los meteoritos, y
resultaba que habían caído por todo el planeta. Los meteoros escribían un mensaje: “¡Llegó
su hora!” No hacía falta un genio para adivinar de quién provenía aquel mensaje. Ya era
oficial, el momento de la extinción de la humanidad había llegado.
Las siguientes semanas fueron todo un caos: incendios, terremotos, tsunamis, etc. Pero
todo eso era sólo una distracción de los aliens. Su plan maestro contra los humanos era
ROBAR LAS MARAVILLAS DEL MUNDO. Tenían pensado llevarse cada una de ellas y
encogerlas para conservarlas por siempre. De modo que, a los pocos días de generar el
caos en la Tierra, iban a robar su primera maravilla: “La muralla China”.
Fueron cientos de naves espaciales hacia el centro de la ciudad, donde robarían la muralla.
El ejército chino y ruso se aliaron para derribar esas naves, pero eran demasiadas.
Lograron derribar algunas, pero eso no bastaba. Entonces, las naves que resistieron al
ataque asiático crearon una especie de imán gigante que atraía la muralla hacia una gran
nave, que parecía la nave nodriza de los aliens, la cual también encogía la gran estructura
hasta volverla diminuta. Además, quemaron todos los bosques de China y derritieron los
glaciares de Rusia. Eso bastó para acabar con todo Asia, lo cual permitió robar el Taj Majal
y Petra. Ahora, solo quedaban 5 continentes.
El siguiente objetivo de los alienígenas era “El coliseo Romano”. Se alió toda Europa, por lo
que fue un combate muy reñido. Lograron derribar casi todas las naves, menos la nodriza,
claro. Aún así, los europeos lucharon hasta el final. Lamentablemente, no lograron ganar, y
crearon una ciudad llena de sudor por el esfuerzo: Venecia. Casi consiguieron sacar al
coliseo del gigantesco imán, pero sólo lograron empujarlo un poco, haciendo que se
destruya un fragmento de la parte superior. Una maravilla menos, y desde ese día, Europa
no fue la misma.
Como en África y Oceanía no había ninguna maravilla, fueron los únicos continentes a los
cuales no le hicieron ningún rasguño (los aliens no consideraban Antártica un continente).
Tan sólo les quedaba por atacar el continente que más odiaban: América; contra ella no
iban a tener ni una sola pizca de piedad, iban a atacar con todo lo que tenían. Empezaron
atacando México, para robar “Chichenitza”. Se dice que fue el ataque alienígena más ligero
de todos, porque ningún estadounidense se atrevió a mostrar su cara ante los invasores,
por lo que fue sencillísimo robar el monumento. Lo mismo con el “Cristo Corcovado”, sólo
que toda la nación fue destruida. Como el mirador estaba en plena ciudad, todos los
ciudadanos filmaron el ataque, con flash. Como a los alienígenas nada les molestaba más
que la luz, no dudaron en destruir todo el país. Tan solo quedaba Machu Picchu. ¿Pudo la
humanidad conservar su última maravilla?
La humanidad ya no sabía qué hacer. Sabían que no iban a poder luchar, pues los
invasores; eran demasiado fuertes. Lo único que podía salvarlos era un milagro. Los niños,
aterrados, empezaron a dibujar todo lo que necesitaban para ganar la batalla. Luego, los
enterraron en la arena, y pusieron sobre ella lágrimas de tristeza. De repente, ¡todo lo que
dibujaron cobró vida! Artillería, incas, espartanos, ¡todo! Después de todo, sí había
esperanza.
La batalla final se llevó a cabo el 20 de agosto. Fue la pelea más larga y emocionante de la
historia. Miles de culturas antiguas peleando contra un solo enemigo, Pero al final....
¡ganaron los humanos! Destruyeron la nave nodriza, recuperando sus maravillas y otras
construcciones que los aliens habían robado anteriormente, entre ellas la “Estatua de la
Libertad”, la cual colocaron en Estados Unidos, declarando el “Día de la Libertad
Internacional”. Y desde ese día, los aliens no pelearon más con los humanos, y ellos
aprendieron a no burlarse de sus superiores.